Hola. Soy una mujer trans de Madrid y quiero compartir una queja sobre una situación que me hizo sentir muy mal en mi trabajo, en una tienda de ropa. En el departamento de Recursos Humanos me habían asegurado que respetarían mi nombre femenino, ya que en aquel momento todavía no había podido cambiarlo en mis documentos oficiales.
Sin embargo, en la lista de horarios colocaron mi nombre antiguo. Cuando lo vi, sentí una gran humillación y una profunda tristeza. La situación empeoró cuando uno de los compañeros empezó a preguntar en voz alta quién era esa persona, mientras algunas personas se reían y hacían comentarios. Todas éramos mujeres en el equipo, y ese compañero era el único hombre, lo que hizo que la situación fuera todavía más incómoda y dolorosa para mí.
Me sentí expuesta, faltada al respeto y vulnerada en mi identidad.